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Un empeño común para todos los sectores
Toca comenzar a trabajar desde ahora en "el día después"
Dando por perdida en una gran medida la temporada de 2020, es momento para que todos los sectores taurinos –aficionados incluidos-- nos pongamos a trabajar en el plan de reconstrucción del mundo del toro para los próximos años. Como estudió hace unos años el profesor Juan Medina, a la economía y la actividad taurinas les cuesta bastantes años volver a niveles anteriores. Solo el trabajo bien hecho, sin particularismos ni banderías, nos permitirá volver a la plena normalidad. Si queremos ser realistas, "el día después" se comienza a reconstruir hoy.
Actualizado 20 marzo 2020  
Redacción   

Ahora, cuando el coronavirus tanto daño va a causar a todo el mundo del toro, qué oportuno resulta volver a leer el extraordinario informe que elaboró en 2013 el profesor Juan Medina --¡cuánto se echan en falta los trabajos de su blogs!-- sobre el impacto que históricamente han tenido las grandes crisis económicas sobre la Fiesta.

 

Se refería allí a los efectos que tuvieron para la Fiesta de la gran depresión del 1929,  la crisis del petróleo y  la más reciente crisis iniciada en 2008. Lo que venía a explicar el profesor Medina es que de todas estas situación la Fiesta se había recuperado, pero para volver a los niveles anteriores las actividades taurinas necesitaron de un amplio periodo de tiempo, que en alguna ocasión ha llegado a ser de 20 años. “Las 300 corridas que se dieron en 1929 –escribía Medina-- no volvieron a celebrarse hasta 1957. Las 678 corridas de 1974 sólo regresaron en 1994”. 

 

Y no fue menor el impacto en el caso de la ultima crisis. Si a raíz de esa etapa de 2007 hubiéramos regresado, por ejemplo,  “a los niveles de 1986, justo al comienzo del despegue económico-taurino, deberían organizarse 11,4 corridas por millón de habitantes. Eso significa, teniendo en cuenta la población actual, dar 536 corridas al año. Sobrarían, por tanto, aún unos 120 festejos”, como estimaba el profesor Medina. Pues bien, superada aquella última crisis en 2019 se celebraron 450 corridas de toros en España, esto casi cien por debajo de la estimación estadística. Quiere decir que aun recuperando terreno, dejamos mucha actividad en el camino.

 

Ahora hay quien incluso pronostica que el impacto de la actual crisis del coronavirus puede ser mayor que en todas las anteriores. Parece obvio que el número de espectáculos, de toda condición, va reducirse en 2020, desde el momento en que las plazas y las actividades taurinas están incursas por no se sabe cuanto tiempo en las ordenes de prohibición por el estado de Alarma. 

 

Pero a este respecto, no conviene vivir en un mundo irreal: aunque las Fallas se trasladen a julio, no será posible alcanzar el número de festejos y espectadores de las Fallas más la Feria de julio; otro tanto va a ocurrir en Sevilla con las fusionadas Feria de abril con la de San Miguel; y si San Isidro tropieza con dificultades, la estadística a la baja ya se dispararán.

 

Sin embargo, esos retrocesos pueden ser puramente circunstanciales, debido simplemente al menor de días hábiles para celebrar festejos. Lo más grave es que las economías familiares y empresariales no se van a recuperar porque se le acabe ganando la batalla al virus; esas se prolongarán por mucho más tiempo, al mismo ritmo que se reduzca la actividad económica y crezca el paro. Y esta realidad, que será dura,repercutirá de modo directo e indirecto en toda la actividad taurina.

 

Por eso, el día después es lo que más nos debiera preocupar a todos, desde las Corporaciones públicas y sus cánones de arrendamiento hasta el espectador de la última andanada para la temporada de 2021, de 2022…. En  ese después la Fiesta nada  va a ser lo mismo en cuanto se refiere a su organización y a su economía. Como del Estado cabe esperar eso que vulgarmente se denomina lo justo, es decir: poco, será responsabilidad de cuántos de una forma u otra viven alrededor de la Fiesta.  Hay que comenzar desde ya a trabajar para reconstruir en todo lo más posible los cambios que vendrán impuestos desde fuera. Es lo que urge en estos momento.

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