Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
?MADRID: Séptima del abono de San Isidro
Los toros grandullones de Las Ramblas dieron para bien poco
Juan del Álamo en un excelente ayudado por bajo. (Plaza 1)
Vista en los corrales, un corridón de toros: con mucha báscula pero bien proporcionados y con más cara; en el ruedo, dicho en lenguaje coloquial, resultaron "infumables", incluso los que apuntaban algo bueno, porque tales las bondades o duraban un suspiros, o cambiaban a malos. Al final, aunque se le protestara, el de mejor juego resultó ser el sobrero de José Cruz. Una pena porque había ilusión con la terna actuante, que se quedó muy lejos de lo que ellos mismos esperaban.
Actualizado 14 mayo 2018  
Redacción   
 Cayó la primera oreja, en medio del frío y del viento
 El Palco se hace protagonista, a costa de negar a Fortes el premio que merecía
 Importante Román, con la versión de Jandilla para "hombres esforzados"
 Oscura decepción

MADRID. Séptima del abono de San Isidro. Dos tercios de plaza: 15.579 espectadores (65,5% del aforo). Otra vez tarde de frío y viento. Cinco toros de Las Ramblas (Daniel Martínez) muy bien presentados y cornalones, pero muy bajos de raza; y un sobrero (4º bis) de José Cruz, de correcta aunque protestada presencia y ofensivo de cara, de razonable juego. David Mora (de verde manzana y oro), saludos y silencio tras do avisos. Juan del Álamo (de blanco y plata), ovación tras aviso y silencio. José Garrido (de verde botella y oro), silencio tras un aviso y silencio.

 

Vamos a ver: ¿El bien armado “Opaco”, que salió en 4º lugar, debió ser o no debió ser devuelto a los corrales? El de Las Ramblas salió desentendiéndose de todo lo habido y por haber. La cuadrilla de Mora se fue a buscarlo con insistencia los medios, pero ni por esas: cuando alguien se acercaba, tomaba rumbo a otro puerto. Como conoce la ley taurina para casos como estos, su matador solicitó al delegado gubernativa que, aunque no se le había podido probar con los capotes, salieron los de a caballo, para tratar de picarlo y comprobar definitivamente si era manso de libro. Pero no había terminado tal conversación, cuando desde el Palco el Presidente de turno sacó el pañuelo verde. En lo que se refiere a la norma escrita, incumplía el Reglamento. De eso no cabe duda.

 

A partir de ahí se dividieron las opiniones. Unos entendían que habría que cumplir la previsión reglamentaria; otros, en cambio, que el usía había actuado como buen aficionado y en beneficio de los espectadores, dado que nada bueno podía esperarse del tal “Opaco”. Nuestra opinión: Si queremos mantener los criterios de la lidia, desde luego habría que haberlo probado ante el caballo e incluso con las banderillas negras, que también eso dicta el Reglamento. En la duda, siempre lo mejor es inclinarse por cumplir el Reglamento, que para eso está. Pero si quienes ocupan el Palco --nadie duda que con sus mejores intenciones-- van a decidir por sí y para sí acerca del hipotético bien posible de los espectadores, nos quedamos al borde de un subjetivismo que siempre aporta más males que bienes. Pero ante lo que ya no tenía remedio, se impuso la vuelta a la normalidad.

Mira por donde la trasgresión normativa nos brindó valorar las nobles y largas embestidas del sobrero, con el hierro de José Cruz. No sirvieron de mucho, porque una buena parte de los tendidos se puso a la contra. Y en esas situaciones a poco conduce apelar a la lógica. Totalmente cierto que el sobrero no contaba con el trapío descomunal del que había regresado a los corrales, el primero en todo lo que va de abono; pero reunía todos los requisitos necesarios de trapío y además se adornaba la testa con dos velas de cuidado. Pues fue que no.

 

Todo lo cual no quita para que al repudiado sobrero lo lanceara David Mora con una gran decisión. Cubierto el trámite del caballo, que eso fue, le echó las dos rodillas a tierra en terrenos de tablas para pasarlo airosamente por arriba. Y de corrido, relajado el torero, ponerse por ambos pitones. Sobre la mano derecha hubo muletazos muy templados y largos; no parecía tan claro por el otro pintón, pero Mora consiguió una serie muy estimable. Y con el público en modo desconexión total, siguió su faena con constancia, antes de aperrearse un tanto en el manejo de los aceros, dando lugar a recibir dos avisos. 

 

A la corrida de Las Ramblas no se le puede poner un pero en cuanto a presentación. Salvo el 6º, que estaba algo menos rematado, todos andaban sobrados de presencia y cara; tres ellos astifinos como una aguja. Abantos y muy sueltos siempre, no caben prácticamente los elogios a su pelea con los caballos: el que no era renuente al entrar, se repuchaba al sentir el hierro, o salía de najas. Al tercio final llegaron con comportamientos muy cambiantes. El más estable en sus cualidades positivas, el que hizo 1º; con su punto de bondad el 2º, que era más andarín que pronto; el 3º decidió pasar por allí sin decir ni pio, del poco celo que se gastaba; el 5º más distraído que el festival de Eurovisión, que por algo se llamaba “Cantante”; el 6º sin apenas recorridos. Por lo demás, todos cortados por el patrón de no humillar o, como mucho, llevar la cara a media altura. O sea, no estaban criados para eso que ahora algunos llaman “la corrida moderna”.

 

David Mora supo entender las condiciones del que abrió la tarde, que las tuvo aunque con alternancias: lo mismo tomaba bien los engaños, que se acostaba por uno u otro pitón. Pero el toledano estuvo entregado, sobre todo en la fase final de su trasteo, cuando apretó más a su enemigo. 

 

Juan del Álamo tuvo capacidad técnica para acoplarse con el andarín de su primer turno en varias series, sobre todo sobre la mano derecha. Antes lo había lanceado con soltura y dejó dos medias de cartel. Por el pitón izquierdo la cosa cambió y no por culpa del torero. Dejó una entera mientras sonaba un aviso y fue ovacionado. Con el otro, que había cantado desde el principio su mansedumbre, el salmantino le puso garra y ahí nacieron sus mejores momentos; pero pronto no tuvo otro remedio que ir a por la espada, con la que dejó una entera muy habilidosa.

 

Ni a propósito le corresponde un peor lote a José Garrido. Su primero no tenía maldad, pero tampoco celo: transitaba por el ruedo como quien pasea por la Gran Vía. Pese a todo, dejó series de muletazos con mucha calidad, pero, ¡ay! objetores a toda suerte de emoción. El cabezón que cerró la función, con la cara siempre por las nubes, no estaba dispuesto a dar un paso más de los imprescindible. Y eso que Garrido le daba facilidades, ayudándole con su colocación y con unos templados toques. Nada, misión imposible.

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 0
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. zTe ha gustado? zQué destacarías? zQué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Madrid 2018
El grandioso arte y la naturalidad de Diego Urdiales conmueven a la afición de Madrid
Diego Ventura abre la Puerta Grande
Adolfo trajo la decepción. Y fue muy grande.
Emilio de Justo cierra su buena temporada con la Puerta Grande en Madrid
Una tarde marcada por la interesante novillada de Fuente Ymbro
Pablo Aguado confirma que hay contar con él
Once toreros para el bombo de la suerte de Simón Casas en la feria de otoño
S.M. Felipe VI presidió la Corrida de la Prensa
Excepcional Diego Ventura, que corta el primer rabo que en Madrid se concede a un rejoneador
Triunfo sólido de Pepe Moral, con un gran toro de Adolfo Martín
PUNTO DE VISTA
Entre prohibiciones y tibiezas calculadas


Los políticos no deben meter sus manos en la Fiesta


Frente a los prohibicionistas, convencidos o por simples conveniencias, y a los tibios, que acaban siendo los más numerosos, nada mejor que plantearle a los políticos, de todos los colores, que saquen sus manos de la Fiesta. Si es algo tan nocivo como algunos predican sin fundamento alguno, no hay más que dejar pasar el tiempo para que desaparezca; si lo suyo es sencillamente no ayudar, aunque eso suponga infringir las leyes en vigor, con mayor motivo para que nos dejen en paz.


Ortega y Gasset

LA TAUROMAQUIA DE LOS GRANDES MAESTROS
Repaso histórico a través de las grandes figuras


El pase natural, la verdad siempre permanente en el Arte del Toreo


Decía Felipe Sassone que "el toreo al natural es el que se realiza con la mano izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en medio". No es fácil matizar más con tan pocas palabras la realidad de una de las suertes fundamentales del toreo, como es el pase natural, que unión con el lance a la verónica conforman el verdadero núcleo duro del toreo de siempre. Aunque en la teoría taurina podemos remontarnos hasta Pepe-Hillo y sus continuadores, hay que reconocer que la realidad del pase natural tal como hoy lo conoceos arranca fundamentalmente de Joselito y de Belmonte, para luego ir adquiriendo una personalidad propia en el quehacer de las grandes figuras, que hicieron realidad esa definición de Sassone: además de la técnica, pusieron el corazón de por medio.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2018 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |